No es habitual que un derbi tan importante de la liga argentina ocurran este tipo de fallos garrafales, y en el momento quizá no hagan mucha gracia debido a la tensión del momento, pero lo cierto es que este tipo de torpezas resultan muy simpáticas cuando ya ha pasado todo, sobre todo si eres aficionado del equipo rival.
Resulta que el portero del River Plate, equipo que se enfrentaba en su particular derbi argentino al Boca Juniors, se levantó más torpe de lo habitual y se metió un gol en propia meta para disgusto de su equipo y de la afición, que se quedaron con la boca abierta ante semejante metedura de pata (o metedura de gol, según se mire).
Muchos querrán olvidar semejante torpeza, pero los medios de comunicación no lo van a poner fácil, porque un gol así es de los que se visionan una y otra vez en los programas de vídeos o en Youtube, y no es para menos, porque en un duelo de tanta trascendencia no hay mucho margen para cometer este tipo de fallos. Es de suponer el mal rato que debió de pasar el portero del River cuando vio lo que había hecho.
Este fue el gol que abrió el marcador, además, después de veintisiete minutos de juego, y la mala suerte se cebó con el River, que no esperaba el error de Carrizo, su guardameta, que además había detenido con gran habilidad un par de lanzamientos muy peligrosos. El gol en cuestión que supuso el uno a cero lo marcó el portero tras un lanzamiento de esquina que tiró Pablo Mouche.
El Boca Juniors celebró el tanto como si ya hubiesen ganado el partido, ante la cara de consternación de sus rivales, que no se podían creer lo que había sucedido, como el mismo portero autor del gol, que se quedó con la boca abierta y con la vergüenza subiendo lentamente a su rostro en tonos de vivo color rojo.
No se sabe si porque el desaliento reinó después en el partido, pero lo cierto es que el Boca acabó imponiéndose tras marcar un gol más gracias a Palermo, aunque lo que quedará para el recuerdo (o para olvidar) de este encuentro es este error histórico.